Compliance y riesgos penales
La actividad de una empresa puede generar riesgos jurídicos que no dependen únicamente de las decisiones de sus administradores. Determinadas actuaciones realizadas dentro de la organización pueden tener consecuencias para la propia persona jurídica, lo que hace necesario establecer mecanismos que permitan identificar riesgos, definir controles y documentar las medidas adoptadas para prevenirlos.
En Grupo Brío abordamos el compliance y los riesgos penales desde una perspectiva preventiva, adaptando los sistemas de cumplimiento a la actividad, estructura y funcionamiento de cada organización.
Programas de cumplimiento normativo y prevención de responsabilidad penal
Un programa de compliance penal parte del análisis de los riesgos que pueden producirse dentro de la empresa. No todas las organizaciones desarrollan las mismas actividades ni mantienen idénticas relaciones con trabajadores, proveedores, clientes o terceros, por lo que los controles deben responder a las circunstancias concretas de cada entidad.
El objetivo es establecer un modelo organizado de prevención que permita determinar qué situaciones requieren mayor atención y qué medidas pueden implantarse para reducir la exposición de la empresa a posibles conductas delictivas.
Identificación y evaluación de riesgos
El análisis comienza estudiando la actividad y los procesos de la organización para localizar aquellas áreas en las que pueden existir riesgos penales. Esta evaluación puede plasmarse en un mapa de riesgos penales que permita relacionar los posibles escenarios de riesgo con las características y procesos de la empresa.
A partir de este trabajo pueden establecerse medidas, controles internos y responsabilidades destinadas a prevenir o detectar posibles incumplimientos. El resultado no debe limitarse a enumerar riesgos de forma genérica, sino establecer mecanismos proporcionados a su relevancia y a la realidad de la organización.
Del mapa de riesgos a los controles internos
Una vez identificadas las áreas relevantes, el programa debe trasladarse a procedimientos concretos. Protocolos de actuación, sistemas de autorización, mecanismos de supervisión o criterios para comunicar determinadas incidencias permiten incorporar el cumplimiento normativo a la operativa empresarial.
La documentación constituye una parte del sistema, pero no su finalidad. Para que el modelo tenga una aplicación efectiva, los procedimientos y responsabilidades establecidos deben integrarse en el funcionamiento de la empresa y ser conocidos por las personas a las que afectan.
Dentro de este marco puede integrarse también el sistema interno de información, destinado a canalizar las comunicaciones previstas conforme a la normativa aplicable y establecer el procedimiento para su tratamiento.
Aplicación y actualización del modelo
La organización puede cambiar después de implantar el sistema. Nuevas actividades, modificaciones internas o variaciones en los riesgos existentes pueden hacer necesario revisar determinadas medidas.
Por ello, un programa de cumplimiento normativo debe contemplar mecanismos que permitan comprobar su funcionamiento y actualizarlo cuando las circunstancias de la empresa lo requieran.
Compliance dentro de la estructura jurídica de la empresa
Grupo Brío integra este trabajo dentro de su asesoría legal en Valencia, diferenciando el compliance de otros servicios jurídicos destinados a contratos, relaciones societarias o defensa ante controversias. Así, esta área mantiene un carácter específicamente preventivo frente a los riesgos penales vinculados a la actividad empresarial.
Responsables de área
Rafael Viñals Ferrandis
Socio director
David Tello Gómez
Socio codirector y responsable del Área Laboral
Susana Solís
Responsable del Departamento Jurídico Procesal
Félix Sanz Pavón
Responsable del Departamento Jurídico Laboral
José Miguel Moreno García
Responsable del Departamento Jurídico Mercantil
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