Despido por inteligencia artificial: qué están diciendo ya los tribunales

18 Mar, 2026

La inteligencia artificial ha dejado de ser una cuestión puramente tecnológica para convertirse en un elemento con impacto directo en las relaciones laborales. La automatización de procesos y la aparición de nuevas herramientas están modificando sectores enteros y, con ello, la organización del trabajo dentro de las empresas.

Este cambio empieza a tener reflejo en los tribunales. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (Valladolid), de 15 de septiembre de 2025, ha avalado la procedencia de un despido objetivo en un contexto de transformación tecnológica derivada del uso de inteligencia artificial en el sector.

No se trata de una validación automática de este tipo de despidos, pero sí de una señal clara: la tecnología puede ser un factor relevante dentro de las causas económicas, organizativas o productivas previstas en el Estatuto de los Trabajadores.

Cuando la tecnología altera la actividad de la empresa

El caso analizado se sitúa en una empresa dedicada a servicios de traducción e interpretación, un sector especialmente afectado por el desarrollo de herramientas de traducción automática.

Durante los últimos años, la demanda de servicios tradicionales fue reduciéndose. Parte de los clientes comenzaron a utilizar directamente soluciones basadas en inteligencia artificial, lo que provocó una disminución progresiva del volumen de encargos.

Este cambio no fue puntual, sino sostenido en el tiempo, lo que acabó impactando en la estructura económica de la empresa.

La acreditación de las causas del despido

La empresa fundamentó el despido en causas económicas, organizativas y productivas, conforme al artículo 52.c) del Estatuto de los Trabajadores.

Para ello aportó datos concretos que reflejaban la situación del negocio, entre ellos pérdidas superiores a 10.000 euros en 2023 y resultados negativos de 16.471 euros en el primer trimestre de 2024, junto con un descenso continuado de la actividad.

El tribunal consideró acreditado que la transformación tecnológica del sector había reducido la demanda de los servicios prestados por la empresa, lo que justificaba la decisión de amortizar un puesto de trabajo.

Por qué el despido fue declarado procedente

El Tribunal Superior de Justicia confirmó la decisión empresarial al entender que concurrían causas objetivas suficientes.

La resolución se apoya en varios elementos: la existencia de una situación económica negativa, la disminución real de la actividad y el impacto probado de la transformación tecnológica en el sector.

Además, no se acreditó que la selección de la persona trabajadora afectada fuera arbitraria ni que existieran otros trabajadores en idéntica situación que cuestionaran la decisión empresarial.

La inteligencia artificial no justifica por sí sola un despido

Uno de los aspectos más relevantes de esta sentencia es lo que no dice. El tribunal no avala que cualquier empresa pueda despedir invocando de forma genérica la inteligencia artificial.

Lo que exige la jurisprudencia es que concurran causas reales y acreditadas. La empresa debe demostrar que existe un descenso de ingresos o actividad, que el cambio tecnológico afecta directamente a su modelo de negocio y que la medida adoptada responde a una necesidad organizativa.

Sin esa base probatoria, el despido puede ser declarado improcedente.

Garantías que siguen protegiendo a los trabajadores

Desde la perspectiva de la persona trabajadora, la irrupción de la inteligencia artificial no elimina las garantías legales existentes.

Para que un despido objetivo sea válido deben concurrir causas justificadas, acreditarse de forma suficiente y cumplirse los requisitos formales exigidos por la normativa laboral.

Cuando existen dudas sobre la causa real del despido o sobre la documentación aportada por la empresa, la decisión puede ser impugnada ante los tribunales.

Un escenario laboral en transformación

La resolución del Tribunal Superior de Justicia refleja una tendencia que previsiblemente irá en aumento. La transformación digital está modificando la estructura de muchos sectores y obligando a las empresas a reorganizar su actividad.

Este nuevo contexto plantea retos tanto para las empresas, que deben justificar adecuadamente sus decisiones, como para los trabajadores, que deben conocer sus derechos ante este tipo de situaciones.

La inteligencia artificial puede influir en la organización del trabajo, pero no sustituye el análisis jurídico. Cada caso exige un examen detallado de las circunstancias concretas y del cumplimiento de los requisitos legales.

<h4>Grupo Brío</h4>

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