Hay trayectorias que no se explican solo por los años de experiencia, sino por la manera en que se han vivido. La de Paz Hueso, socia directora de Asemwork ETT, forma parte de esas historias que hablan de empresa, pero también de personas.
Con motivo del 8 de marzo, su figura invita a reflexionar sobre lo que significa liderar hoy en el tejido empresarial valenciano. Psicóloga organizacional y profesional de los Recursos Humanos desde hace más de tres décadas, ha desarrollado su carrera acompañada de muchas mujeres —clientes, proveedoras, formadoras, directivas— que han dejado huella en su forma de entender la empresa. Más que un único referente, reconoce un aprendizaje compartido con mujeres que, en contextos menos favorables que los actuales, supieron abrirse camino cuando la conciliación y el respaldo al desarrollo profesional femenino apenas existían.
Hoy el contexto es diferente. La igualdad ha avanzado gracias a una mayor conciencia social y a herramientas como los Planes de Igualdad. Pero, en su opinión, el liderazgo femenino no puede plantearse como una meta aislada ni como una etiqueta. Es el resultado de un compromiso colectivo que comienza en la familia, continúa en la educación y se consolida en la universidad, la empresa y las instituciones. Sin corresponsabilidad real, difícilmente podrá dejar de ser una excepción para convertirse en una realidad plenamente normalizada.
Desde la experiencia que le otorgan los años al frente de equipos, defiende el valor del liderazgo sénior, más allá del género. La madurez profesional aporta perspectiva, criterio y serenidad estratégica. Permite anticipar riesgos, tomar decisiones con visión de futuro y gestionar personas con mayor equilibrio. A las mujeres que aspiran a asumir más responsabilidades les anima a diseñar su carrera con intención: elegir organizaciones comprometidas con la diversidad y la meritocracia, aceptar retos, ampliar áreas de conocimiento y no limitar su propio crecimiento. La formación de excelencia, el mentoring, el networking o la movilidad interna no son conceptos abstractos, sino herramientas concretas que fortalecen trayectorias sólidas.
En el ámbito empresarial, subraya que el liderazgo femenino no es solo una cuestión de justicia, sino también de competitividad. Diversos estudios internacionales apuntan a que las compañías con mayor presencia de mujeres en puestos directivos alcanzan mejores resultados. Informes de McKinsey & Company señalan que pueden llegar hasta un 25 % más de rentabilidad. Competencias como la adaptabilidad, la resiliencia, la empatía, la comunicación efectiva o la capacidad de trabajo en equipo, habituales en modelos de liderazgo inclusivo, se han convertido en factores decisivos en entornos económicos cambiantes.
También observa que las organizaciones dirigidas por mujeres tienden a generar mayores índices de retención del talento y menor rotación. Cuando la participación, la confianza y la colaboración forman parte de la cultura interna, el vínculo con el proyecto empresarial se fortalece. En un mercado laboral donde atraer y fidelizar profesionales cualificados es uno de los principales desafíos, este enfoque marca una diferencia clara.
Al frente de Asemwork ETT, su manera de dirigir parte de una convicción sencilla: la empresa son las personas. Gestionar procesos es necesario, pero liderar implica algo más profundo: inspirar confianza, escuchar, dar autonomía y asumir la responsabilidad compartida. Fomenta que su equipo proponga, decida y crezca profesionalmente, convencida de que el desarrollo individual repercute directamente en la calidad del servicio que reciben los clientes.
Su forma de trabajar se apoya en la calidad en cada proceso de selección, la comunicación constante con las empresas, la formación continua y la creación de un entorno laboral positivo. Bajo su dirección, Asemwork ETT se ha consolidado como un socio estratégico para muchas pymes valencianas, especialmente del ámbito industrial, actuando como una extensión de sus departamentos de Recursos Humanos y ofreciendo soluciones ágiles y adaptadas a su realidad.
Defiende, además, la necesidad de profesionalizar cada vez más el sector del trabajo temporal y la selección especializada. Cubrir una vacante no es suficiente. Para ella, seleccionar talento implica comprender la cultura de la empresa, sus objetivos estratégicos y el encaje competencial y actitudinal de cada profesional. Esa mirada integral es la que ha permitido construir relaciones de confianza a largo plazo.
Como mujer al frente de una organización, es consciente del valor de la visibilidad. Las nuevas generaciones necesitan referentes reales, cercanos, diversos. El liderazgo femenino no responde a un único modelo; es la capacidad de integrar conocimiento técnico y sensibilidad en la toma de decisiones.
Ser mujer emprendedora, en su caso, significa liderar con coherencia, asumir riesgos con criterio y mantener claro el propósito empresarial. Significa generar oportunidades, impulsar el talento sin etiquetas y demostrar que la excelencia profesional no depende del género. Desde esa convicción, continúa trabajando para consolidar un modelo de empresa basado en la confianza, la ética y la aportación de valor real al tejido empresarial valenciano.
Puedes leer el artículo a Paz Hueso también en Las Provincias: https://www.lasprovincias.es/content-local/paz-hueso-liderazgo-femenino-con-impacto-real-en-la-empresa-valenciana/

