El Congreso de los Diputados ha convalidado el Real Decreto-ley 15/2025, que retrasa la aplicación efectiva del Reglamento Veri*Factu hasta 2027. La decisión, publicada oficialmente en el BOE el 16 de diciembre de 2025, concede margen adicional a empresas y autónomos, pero no elimina las obligaciones ni despeja todas las incertidumbres que rodean a este sistema de control de la facturación.
El aplazamiento ha sido recibido con alivio por muchos contribuyentes, aunque también ha generado críticas por el momento elegido: el cambio llega cuando ya se habían iniciado procesos de adaptación, recibido comunicaciones de la Agencia Tributaria y asumido costes relevantes.
Veri*Factu no se suspende: solo se aplaza
Conviene subrayarlo desde el inicio: Veri*Factu no desaparece. El sistema sigue vigente y será obligatorio cuando llegue la nueva fecha.
El retraso no altera el fondo del modelo, que persigue una facturación más trazable, íntegra y verificable, sino únicamente el calendario de exigibilidad.
Además, no todos los contribuyentes están afectados. Quedan fuera quienes emiten facturas manuales o utilizan herramientas básicas como procesadores de texto u hojas de cálculo, siempre que no exista un sistema informático de facturación en sentido estricto.
Las nuevas fechas, ya definitivas
Tras la convalidación parlamentaria, el calendario queda fijado sin ambigüedades:
- 1 de enero de 2027: obligación de adaptación para entidades sujetas al Impuesto sobre Sociedades.
- 1 de julio de 2027: plazo para el resto de obligados tributarios (autónomos en IRPF, IRNR con establecimiento permanente y entidades en atribución de rentas).
Estas fechas sustituyen definitivamente a las previstas inicialmente para 2026.
Hasta 2027 no hay QR obligatorio ni sanción automática
La Agencia Tributaria ha aclarado que todas las obligaciones del Reglamento Veri*Factu, incluida la incorporación del código QR en las facturas, solo serán exigibles a partir de las nuevas fechas.
Asimismo, no será sancionable la mera conservación de programas antiguos siempre que no estén operativos y se mantengan únicamente como archivo histórico.
El riesgo aparece cuando el software antiguo sigue activo y puede emitir facturas, lo que sí puede dar lugar a sanciones relevantes.
Empresas que ya se adaptaron: decisiones delicadas
Muchas empresas ya habían invertido en formación, software y reorganización interna. Algunas incluso comenzaron a operar en modo Veri*Factu en fase de pruebas.
La AEAT ha confirmado que, durante este periodo previo, no existe obligación de permanencia:
- Puede abandonarse Veri*Factu.
- Puede retomarse un sistema anterior o pasar a modalidad No Veri*Factu.
Ahora bien, la decisión no es neutra. Dar marcha atrás hoy puede implicar repetir todo el proceso en 2026 o 2027, con el consiguiente coste y esfuerzo.
Quienes aún no habían actuado: distintos escenarios
Para quienes todavía no habían iniciado ninguna adaptación, el retraso abre varios escenarios:
- Que finalmente no estén afectados por Veri*Factu.
- Que ganen un año adicional para planificar la adaptación.
- Que hayan optado por el SII para quedar fuera del ámbito de Veri*Factu, con las limitaciones propias de esa opción y la permanencia mínima asociada.
No se descarta que Hacienda habilite en el futuro periodos extraordinarios de renuncia, aunque por ahora no existe confirmación oficial.
Los proveedores de software, sin cambios
Un punto relevante que no se ha modificado afecta a los fabricantes y comercializadores de software:
desde el 29 de julio de 2025 deben ofrecer programas plenamente adaptados a Veri*Factu.
Esto explica que muchas nuevas contrataciones ya se realicen con software compatible, aunque su uso obligatorio se retrase. Tener software adaptado no obliga a activarlo de inmediato, pero sí condiciona las decisiones futuras.
Qué conviene hacer ahora
La tentación de paralizarlo todo es comprensible, pero no siempre acertada. La estrategia más prudente suele ser intermedia:
- Revisar las decisiones ya adoptadas.
- Documentar el estado real del proyecto.
- Hablar con el proveedor de software.
- Valorar si conviene seguir avanzando, pausar o reordenar el calendario interno.
El peor escenario en 2027 será improvisar con prisas lo que hoy puede planificarse con calma.
El aplazamiento de Veri*Factu hasta 2027 concede tiempo, pero no elimina el cambio de modelo. El cumplimiento normativo sigue avanzando, aunque lo haga de forma irregular, y las empresas que lo gestionan con visión estratégica suelen afrontar menos sobresaltos.
En GRA Consultores analizamos cada caso concreto para determinar si Veri*Factu afecta, en qué punto se encuentra la empresa y qué decisiones conviene mantener o replantear para convertir este margen adicional en una ventaja real, no en una nueva fuente de incertidumbre.